Una lluvia en mayo.
Sigo sin saber quien soy
Me veo en el espejo pero no me reconozco
No encuentro quien es ese hombre
Que se sume en el silencio
En una musiquilla muy sublime
¿Seré Él que exige todo?
Y no encuentra nada, ni siquiera su rostro.
Si no encuentro entonces mi propio rostro
Estaría desfigurado.
Estaría muerto en vida.
Y si eso fuera ya no encontraría las palabras
Para hacer un poema.
Trato de soñar con las estrellas
Para no pensar en verme en un espejo
Pues supe que estoy roto
Que el espejo también esta roto.
Pensé lo peor, me hundí
Como un barco en el mar
Dormí durante 3 días seguidos
Al no verme mi madre durante 3 días
Vino y me toco la puerta, me desperté y le abrí.
Me pregunta - ¿Qué te pasa, por que estas tan mal?-
Le contesto - No me puedo ver en el espejo.-
Me contesta – ¿Cuál espejo?
Le respondo otra ves – el que esta en el baño –
Mi madre hace un giro de media vuelta y entra al baño,
Regresa inmediatamente. Me pregunta – ¿pero cual espejo?-
-Si en tu baño no tienes ninguna clase de espejo-.
Se retiro mi madre de mi departamento.
Me quedo acostado en la cama, cierro los ojos
Y pienso, claro, no es un espejo de vidrio en el que no me
Puedo ver. Me levanto de la cama y me meto a bañar
Con agua tibia, termino y me Salgo a jugar fútbol.
miércoles 20 de mayo de 2009
jueves 7 de mayo de 2009
Los poemas del murciélago.
Estaba el murciélago en su cueva obscura
Colgado placidamente en el techo.
Con los ojos semi cerrados.
Con pensamiento vago y una piel suave
Su rostro pequeño pero jovial.
Sus compañeros lo ignoraban pues este
Siempre se la pasaba recitando sus poemas
Que inventaba cada día.
Poemas bellos.
Estaba el murciélago en su cueva obscura
Colgado placidamente en el techo.
Con los ojos semi cerrados.
Con pensamiento vago y una piel suave
Su rostro pequeño pero jovial.
Sus compañeros lo ignoraban pues este
Siempre se la pasaba recitando sus poemas
Que inventaba cada día.
Poemas bellos.
lunes 27 de abril de 2009
Los domingos se trabaja en la choza.
Sonó el despertador con ese típico sonidito que realiza cada domingo el cual me levana para ir a trabajar a la choza ubicado en el paseo de la victoria, en la plaza victoria.
Se abrieron mis ojos de un jalón, casi bruscamente a las 6:00 am. Me sentía raro, no como habitualmente pasa, no como todos los domingos, me sentía bastante bien, con energía, entusiasmado, no sentía mi cabeza estallar, no sentía el estomago devastado, ni mi departamento dar vueltas, no apareció ningún malestar, estaba completamente bien pues se debía a que el día anterior no me había emborrachado como de costumbre.
Prendí el estereo, puse al Charly García, el fantasma de Canterville y, me metí a bañar con agua tibia, termine el baño, me vestí y salí de mi departamento.
Me monte en mi troka y la calenté algunos 10 minutos. Entonces tome marcha. Mientras manejaba mi troka sobre el paseo de la victoria pensaba en que bien se siente acudir a trabajar con la cabeza tranquilamente, es decir, con todos los sentidos trabajando como corresponde.
Prometí no emborracharme los sábados por que así podría ir muy bien a trabajar los domingos. Estacione la troka donde siempre, me baje con unas ganas demenciales de desempeñar mis labores como nunca. Entre al restaurant, salude al Pelón que ya estaba allí pintando el menudo, lo salude solamente con la mano y lo que vagamente recuerdo haberle comentado fue lo siguiente; ando al 100, seguido de otro comentario que quizá lo sacudió, pues no entendió del todo y, seguramente mi comentario le pareció ajeno, fue algo así: Únicamente con el ojo del arte puede el pensador penetrar en el corazón del mundo. Su gesto fue de seriedad, probablemente pensó; este guey todavía debe andar pedo, pero no fue así, me encontraba entusiasmado y con deseos de amar el mundo.
Le sonreí ligeramente. Me puse mi mandil azul y me dirigí a hacer los filtros de café con canela correspondiente a lo que me pertenecía hacer. Se llegaron las 7 de la mañana, hora de entrada, se presentaron los demás empleados, llego el Coricho y me saludo con su sonrisa sarcástica que muchas veces duele verla especialmente cuando uno anda crudo, sin ganas de nada. En esta ocasión no, me pareció agradable verlo. Transcurrió el tiempo, los clientes se presentaron, el restaurant se abarroto, típico de un restaurant donde su especialidad es el menudo y los tamales. Mi labor es atender las mesas, es decir, mi trabajo es el de un mesero, entonces empecé a atender mesa tras mesa, en una de ellas particularmente se presento una pareja, un hombre de complexión robusta, de tamaño mediano, con rostro cacarizo. La mujer delgada, con cabellera corta, rostro blanco, con una actitud que a mi punto de vista fue simpático, introvertida, con carácter jovial, lo contrario a su acompañante. Su orden fue de lo más sencillo, dos platos de menudo chico y dos tazas de café, al haber concluido su orden completa la mujer se aventura a romper el hielo, cliente y mesero, la mujer con vos dulce me hace una pregunta mas allá de solicitar mis servicios.
-¿joven, disculpe?- me dice la mujer de algunos 30 años y con una seriedad estoica.
-Usted que tiene una rostro de ser una persona seria, muy inteligente y que con esos lentes que trae hasta se ve como si fuera un intelectual.- Yo reí.
-¿le puedo hacer una pregunta?- Cuestiono nuevamente con seriedad la mujer.
Yo le respondí con un si instantáneamente pues se trataba de un cliente y sobre todo mi curiosidad de filosofo me orillaba a tal grado de saber ansiosamente su pregunta, supe que no se trataba de mis servicios así es que espere su pregunta.
-¿sabe usted joven por que el mar no se puede secar?- Me pregunto.
Me desconcertó su pregunta profundamente pues nunca había pensado en algo de tal magnitud, tan profundo. Quizá me preguntaba algo así por que sospecho que aspiro a ser poeta o filosofo. Su acompañante me miro fijo esperando una respuesta, la cual no tenía con precisión. Me quede un instante parado frente a ellos reflexionando su pregunta que me pareció interesante, toda reflexión filosófica es de mi interés. Me hablo la mesa 2 solicitando más pan con mantequilla. Le dije a mis dos encuestadores, -déjeme pienso-, ellos accedieron y se pusieron a disfrutar su menudo. Pensaba un tanto turbado la respuesta. Solicité en mi memoria mis archivos de todo índole, Teológicos, filosóficos, un poco de matemáticas y física, pero nada. Entonces pensé en una solución más sencilla, esto no debía ser tan difícil como para pensar en tanto material, motivado en las palabras del poeta italiano Giacomo Leopardi cuando dijo: "un acto de poca filosofía es pretender que todo sea filosófico". Resolví en pensar solamente como punto de partida ¿Por qué el mar no se puede secar? Pensé en algunas cosas bastante erradas y simples, como; por que los peces morirían, por que Dios así no lo quiere, o absurdamente por que la expansión del universo es misteriosa o por que la poseía esta en el mar, etcétera. Pero yo sabia muy bien que estaba muy alejado de una respuesta coherente. Seguía atormentado y curioso por la pregunta de mis dos clientes. Pase a un costado de ellos. La mujer voltea y me ve, -¿ya tiene la respuesta joven?- Le presente un gesto con la cabeza negando su pregunta. -Piénsele-, me dice con sonrisilla burlona, pero no lo note.
Me levanta la mano el hombre con cara cacariza pidiendo la cuenta, se las sumo y les llevo el total con una par de mentas y un par de pica dientes, me dan el pago exacto, se levantan, el hombrecillo me da las gracia por mis servicios y sale disparado hasta el exterior del restaurante.
-¿Ya sabe la respuesta joven? -la mujer insiste.
Pienso en mi mente, aferrada.
Triste por mí fracaso en cuanto a mi respuesta,
Le comento con seriedad, pero turbado,
-Nunca había pensado en una pregunta tan sencilla. - le respondo tratando de ocultar mi incapacidad, tratando de ocultar mi tristeza al no haber encontrado una respuesta precisa o poco entupida.
La mujer me dice, -mire, precisamente la respuesta es también sencilla-.
Esperando la respuesta ansioso, como un filosofo al descubrir una verdad.
Me dice -el mar no se puede secar por que no tiene toalla.- Sonríe ligeramente y me dice -discúlpeme joven-, y se retira a toda prisa. Sentí un jalón en el estomago.
Se me nublo la vista. Perdí el espacio y el tiempo. Lo único que pude captar en mi cabeza fue la imagen del mar dándole el sentido que ella no le dio, es decir imagine el mar secándose la espalda con una toalla color anaranjado, se me fue la noción, estaba totalmente desconcertado, irritado hasta cierto punto. Regrese a la realidad. Voltee a ver la mesa donde mis ya rufianes habían comido y quizá formulado su fechoría, retire los platos y limpie la mesa, me habían dejado 50 pesos de propina, eso me alivió un poco. No comente esto con nadie. Permanecí en silencio el resto del día.
Sonó el despertador con ese típico sonidito que realiza cada domingo el cual me levana para ir a trabajar a la choza ubicado en el paseo de la victoria, en la plaza victoria.
Se abrieron mis ojos de un jalón, casi bruscamente a las 6:00 am. Me sentía raro, no como habitualmente pasa, no como todos los domingos, me sentía bastante bien, con energía, entusiasmado, no sentía mi cabeza estallar, no sentía el estomago devastado, ni mi departamento dar vueltas, no apareció ningún malestar, estaba completamente bien pues se debía a que el día anterior no me había emborrachado como de costumbre.
Prendí el estereo, puse al Charly García, el fantasma de Canterville y, me metí a bañar con agua tibia, termine el baño, me vestí y salí de mi departamento.
Me monte en mi troka y la calenté algunos 10 minutos. Entonces tome marcha. Mientras manejaba mi troka sobre el paseo de la victoria pensaba en que bien se siente acudir a trabajar con la cabeza tranquilamente, es decir, con todos los sentidos trabajando como corresponde.
Prometí no emborracharme los sábados por que así podría ir muy bien a trabajar los domingos. Estacione la troka donde siempre, me baje con unas ganas demenciales de desempeñar mis labores como nunca. Entre al restaurant, salude al Pelón que ya estaba allí pintando el menudo, lo salude solamente con la mano y lo que vagamente recuerdo haberle comentado fue lo siguiente; ando al 100, seguido de otro comentario que quizá lo sacudió, pues no entendió del todo y, seguramente mi comentario le pareció ajeno, fue algo así: Únicamente con el ojo del arte puede el pensador penetrar en el corazón del mundo. Su gesto fue de seriedad, probablemente pensó; este guey todavía debe andar pedo, pero no fue así, me encontraba entusiasmado y con deseos de amar el mundo.
Le sonreí ligeramente. Me puse mi mandil azul y me dirigí a hacer los filtros de café con canela correspondiente a lo que me pertenecía hacer. Se llegaron las 7 de la mañana, hora de entrada, se presentaron los demás empleados, llego el Coricho y me saludo con su sonrisa sarcástica que muchas veces duele verla especialmente cuando uno anda crudo, sin ganas de nada. En esta ocasión no, me pareció agradable verlo. Transcurrió el tiempo, los clientes se presentaron, el restaurant se abarroto, típico de un restaurant donde su especialidad es el menudo y los tamales. Mi labor es atender las mesas, es decir, mi trabajo es el de un mesero, entonces empecé a atender mesa tras mesa, en una de ellas particularmente se presento una pareja, un hombre de complexión robusta, de tamaño mediano, con rostro cacarizo. La mujer delgada, con cabellera corta, rostro blanco, con una actitud que a mi punto de vista fue simpático, introvertida, con carácter jovial, lo contrario a su acompañante. Su orden fue de lo más sencillo, dos platos de menudo chico y dos tazas de café, al haber concluido su orden completa la mujer se aventura a romper el hielo, cliente y mesero, la mujer con vos dulce me hace una pregunta mas allá de solicitar mis servicios.
-¿joven, disculpe?- me dice la mujer de algunos 30 años y con una seriedad estoica.
-Usted que tiene una rostro de ser una persona seria, muy inteligente y que con esos lentes que trae hasta se ve como si fuera un intelectual.- Yo reí.
-¿le puedo hacer una pregunta?- Cuestiono nuevamente con seriedad la mujer.
Yo le respondí con un si instantáneamente pues se trataba de un cliente y sobre todo mi curiosidad de filosofo me orillaba a tal grado de saber ansiosamente su pregunta, supe que no se trataba de mis servicios así es que espere su pregunta.
-¿sabe usted joven por que el mar no se puede secar?- Me pregunto.
Me desconcertó su pregunta profundamente pues nunca había pensado en algo de tal magnitud, tan profundo. Quizá me preguntaba algo así por que sospecho que aspiro a ser poeta o filosofo. Su acompañante me miro fijo esperando una respuesta, la cual no tenía con precisión. Me quede un instante parado frente a ellos reflexionando su pregunta que me pareció interesante, toda reflexión filosófica es de mi interés. Me hablo la mesa 2 solicitando más pan con mantequilla. Le dije a mis dos encuestadores, -déjeme pienso-, ellos accedieron y se pusieron a disfrutar su menudo. Pensaba un tanto turbado la respuesta. Solicité en mi memoria mis archivos de todo índole, Teológicos, filosóficos, un poco de matemáticas y física, pero nada. Entonces pensé en una solución más sencilla, esto no debía ser tan difícil como para pensar en tanto material, motivado en las palabras del poeta italiano Giacomo Leopardi cuando dijo: "un acto de poca filosofía es pretender que todo sea filosófico". Resolví en pensar solamente como punto de partida ¿Por qué el mar no se puede secar? Pensé en algunas cosas bastante erradas y simples, como; por que los peces morirían, por que Dios así no lo quiere, o absurdamente por que la expansión del universo es misteriosa o por que la poseía esta en el mar, etcétera. Pero yo sabia muy bien que estaba muy alejado de una respuesta coherente. Seguía atormentado y curioso por la pregunta de mis dos clientes. Pase a un costado de ellos. La mujer voltea y me ve, -¿ya tiene la respuesta joven?- Le presente un gesto con la cabeza negando su pregunta. -Piénsele-, me dice con sonrisilla burlona, pero no lo note.
Me levanta la mano el hombre con cara cacariza pidiendo la cuenta, se las sumo y les llevo el total con una par de mentas y un par de pica dientes, me dan el pago exacto, se levantan, el hombrecillo me da las gracia por mis servicios y sale disparado hasta el exterior del restaurante.
-¿Ya sabe la respuesta joven? -la mujer insiste.
Pienso en mi mente, aferrada.
Triste por mí fracaso en cuanto a mi respuesta,
Le comento con seriedad, pero turbado,
-Nunca había pensado en una pregunta tan sencilla. - le respondo tratando de ocultar mi incapacidad, tratando de ocultar mi tristeza al no haber encontrado una respuesta precisa o poco entupida.
La mujer me dice, -mire, precisamente la respuesta es también sencilla-.
Esperando la respuesta ansioso, como un filosofo al descubrir una verdad.
Me dice -el mar no se puede secar por que no tiene toalla.- Sonríe ligeramente y me dice -discúlpeme joven-, y se retira a toda prisa. Sentí un jalón en el estomago.
Se me nublo la vista. Perdí el espacio y el tiempo. Lo único que pude captar en mi cabeza fue la imagen del mar dándole el sentido que ella no le dio, es decir imagine el mar secándose la espalda con una toalla color anaranjado, se me fue la noción, estaba totalmente desconcertado, irritado hasta cierto punto. Regrese a la realidad. Voltee a ver la mesa donde mis ya rufianes habían comido y quizá formulado su fechoría, retire los platos y limpie la mesa, me habían dejado 50 pesos de propina, eso me alivió un poco. No comente esto con nadie. Permanecí en silencio el resto del día.
viernes 9 de enero de 2009
Se equivocan sicarios. (Tan pendejos)
Armando García estaba frente a la catedral, en la plazuela a un costado de la estatua de Tin Tan pues ya tenia bastante tiempo que no se andaba por aquellos rumbos por recomendaciones de sus maestros y por sus padres. Los noticieros anunciaban la excesiva violencia que se generaba por aquella zona. Aun que el ya sabia que la ciudad se estaba cayendo a pedazos.
Contemplaba la catedral -¿Cuánto misterio recorrerá las paredes de esta bella catedral?-
Cavilaba pasivamente.
Pensaba en la existencia de Dios.
En su misterio.
En el cielo y las nubes que encarnan el poder de Dios.
Le asaltaba una melancolía como la que se le presenta a cualquier hombre cuando se encuentra en tan profundas reflexiones.
-Yo creo en Dios, en su amor infinito y en su delicadeza para con nosotros- se decía en su interior. Mientras se encontraba en sus profundísimas reflexiones sintió de pronto a tres individuos posarse frente a el, con capuchas en la cara y con vestidura negra, cargando rifles enormes, como los que salen en las películas de Mario Almada. Cuando el tipo con la voz mas
Aguda y pegándole aguardentosa al modo Johnny Rotten en los sex pistols le dice; -te mando saludos y buen viaje el nuestro súper héroe El chapito Guzmán-. Los oídos escucharon las ráfagas de balas y su cuerpo sentir penetrar todos sus órganos hasta dejarlo debatido en el suelo de la plaza mayor juarense donde los niños juegan y los ancianos se reúnen a platicar y alimentar las palomas. Sus ultimas palabras y quizá sus ultimas pensamientos fueron; -No me arrepiento en haber creído en Dios-.
Al día siguiente en el periódico PM de cuidad Juárez en la primera portada aparece; SE EQUIVOCAN SICARIOS Y MATAN A ESTUDIANTE DEL SEMINARIO.
¿es un chiste la vida?
¿evidentemente el mundo es ironico?
Armando García estaba frente a la catedral, en la plazuela a un costado de la estatua de Tin Tan pues ya tenia bastante tiempo que no se andaba por aquellos rumbos por recomendaciones de sus maestros y por sus padres. Los noticieros anunciaban la excesiva violencia que se generaba por aquella zona. Aun que el ya sabia que la ciudad se estaba cayendo a pedazos.
Contemplaba la catedral -¿Cuánto misterio recorrerá las paredes de esta bella catedral?-
Cavilaba pasivamente.
Pensaba en la existencia de Dios.
En su misterio.
En el cielo y las nubes que encarnan el poder de Dios.
Le asaltaba una melancolía como la que se le presenta a cualquier hombre cuando se encuentra en tan profundas reflexiones.
-Yo creo en Dios, en su amor infinito y en su delicadeza para con nosotros- se decía en su interior. Mientras se encontraba en sus profundísimas reflexiones sintió de pronto a tres individuos posarse frente a el, con capuchas en la cara y con vestidura negra, cargando rifles enormes, como los que salen en las películas de Mario Almada. Cuando el tipo con la voz mas
Aguda y pegándole aguardentosa al modo Johnny Rotten en los sex pistols le dice; -te mando saludos y buen viaje el nuestro súper héroe El chapito Guzmán-. Los oídos escucharon las ráfagas de balas y su cuerpo sentir penetrar todos sus órganos hasta dejarlo debatido en el suelo de la plaza mayor juarense donde los niños juegan y los ancianos se reúnen a platicar y alimentar las palomas. Sus ultimas palabras y quizá sus ultimas pensamientos fueron; -No me arrepiento en haber creído en Dios-.
Al día siguiente en el periódico PM de cuidad Juárez en la primera portada aparece; SE EQUIVOCAN SICARIOS Y MATAN A ESTUDIANTE DEL SEMINARIO.
¿es un chiste la vida?
¿evidentemente el mundo es ironico?
sábado 29 de noviembre de 2008
Me estan atracando.
Eran ya las 12 del medio dia de un lunes medio frio y de un noviembre fatal, andaba yo muy cansado pues todo el dia del domingo anterior la habia pasado trabajando, por la mañana en el restaurant de tamales y menudo La choza y por la noche vendiendo los hot dogs que preparamos afuera de mi casa Elena y yo. Los lunes son totalmente libres y bueno casi todo el resto de la semana con excepción de los fines de semana. Me levante un tanto turbado y se debia a las 8 budwaiser que me habia tomado en la noche mientras vendia los hot dogs para amenisar un domingo serio y fresco. Me levante directo al baño a enjuagarme la boca que seguramente era bastante mal el olor, habia fumado 3 camel y me comi un pan de dulce olvidando lavarme los dientes antes de dormir ya estaba un poco anestesiado con las 8 budwaiser asi es que no me importo tanto la higiene esa noche y solo queria ir a dormir, estaba muerto, cansadisimo, a veces pienso que para mi los domingos son una maldición y ultimamente los paso todo el dia metido en el trabajo, pero bueno, mi madre dice que de todos modos no hago nada en toda la semana, que, que tanto es tantito, que como es posible que me canse si soy muy joven( aunque yo me siento un viejo a ratos) mintras me dice eso reflexiono que yo también soy humano y la razón de ser joven me da el derecho como a todos de cansarme, para trabajar todo el día especialmente el domingo que se me antoja para estar tirado en la cama viendo la pelicula de torrente o haciendo el amor todo el lindo domingo, asi se me antoja, pero nada, tengo una maldición y tengo que trabajar todo el domingo mientras todos los demas hacen lo que a mi me apetece, y esto es como una condena de la cual no puedo desertar ya que fue impuesta rigurosamente por haber nacido quizá muy feo y torpe o quizá por ser tan hermoso e inteligente no se, no se. Estaba ya despierto al medio dia, ya estando limpia o aparantemente limpia mi boca fui a la cocina deseoso de almorzar algo, el hambre me mataba, casi estaba apunto de desfallecer por la cruda que traia y no se debia tanto por el alcohol si no de trabajo, de lidiar con tanta gente.
Me plantó frente a la estufa mabe de mi madre pero recordaba que ella no le gusta cocinar y que yo casi siempre debia preparar mi almuerzo, mis dos hermanas se habian casado este año, mi padre en su ruta de cobranza, pegue dos gritos con el nombre de mi madre para ver si aparecia y se apiadaba de mi y me hacia unos huevos a la mexicana, pero nada, no respondio y quizá era por que estaba en la iglesia rezando o llevandole comunion a algun enfermo, lo que a ella le gusta hacer.
Me quede pensando que hacer, el cansansio y la cruda, el fastidio no me permitian prepararme el almuerzo, ni pensar mucho. Nada mas habia café en la cafetera blanca que esta ensegida del microndas, me prepare uno recordando que la cafeina me quita el hambre y me quitaria un poco la turbulencia que traigo vagando por todo mi cuerpo roto. Me quede parado un rato dandole sorbitos a mi café negro con azucar morena que aun estaba bastante caliente, recorde como rayo, que tenia que ir a las misiones a sacar el poco dinero que tenia en el bancomer, 2000 pesos probablemnete, la cena de matrimonio de mi hermana jesica seria el sabado en la noche y me comprometi a regalerle 1000 pesos para lo que hiciera falta, deje en la mesa la taza con medio café y me meti a bañar con agua caliente, siempre he pensado que un baño con agua caliente te saca de apuros, es decir te vuelve a la vida cuando necesitas volver a ella. Me puese unos jeans, una chamarra adidas, tenis, cerre las puertas con llave y puse a calentar el motor de la trocka blanca(cleta) me puso alegre estar arriba de ella, pues el manolo, el mecanico le habia cambiado el cloch y le tomo 3 días para hacerlo, pues estaba alegre por que tenia otra ves carro. entonces ya estando caliente el motor maneje hasta las istalaciones de las misiones al banco, es el bancomer que me queda mas cerca y luego de paso podria comprar un libro para leer el resto de la semana que seguramente no tendria mucho que hacer. Llego a las misiones, estaciono la trocka, me dirijo directamente al banco un tanto asustado suplicando que no vaya a haber un asalto o algo parecido mientras yo saque mi dinero que tanto me a costado reuinir, voy al cajero con la esperanza de sustraer los 2000 pesos, resulta que nada mas existen 1800, ni hablar, los saco un poco resignado y pensando que pasaria con los 200 pesos faltantes, seguramente los saque para ir al cine con elena, o quiza compre cerveza o quien sabe que chingados pasaria, lo ignoro y me conformo con lo que tengo. Reflexiono mientras guardo el dinero en la cartera rapidamente antes de salir del cajero, cuando voy a salir me topo con dos tipos un poco robustos, con corte al modo soldado, de piel morena, yo asustado, paranoico los confundo con sicarios o con ganas de asaltarme. Negandome un poco a salir, me dice uno desde afuera -¿ Ya termino joven?- con acento sureño pero con simpatia lo cual me hizo confiar en que eran solo usuarios del banco y que querian hacer lo mismo que yo estaba haciendo, sacar dinero. Me dirijo al samborns tratando de ver si compro una revista o un libro, encuentro la novela de José Saramago, ceguera, la pelicula que habiamos visto Elena y yo en el cine la semana pasada y que esta basada en esa novela de José Saramago, pense en los 200 pesos que faltaban en el banco.
Me parecio pertinente leer la novela del escritor portugues, la pelicula me habia parecido interesante por el tema que toca y evidentemente la novela era mucho mejor, asi es que decidi comprarla, saliendo de la libreria y llegando a la area de perfumeria vi un perfume que me gusto para regalarcelo a mi madre, yo casi nunca le regalo muchas cosas a mi madre, el perfume estaba varato 150 pesos, lo compre. Mientras lo empacaba la señorita pensé con un poco de burla hoy es lunes y todo mundo forsosamente trabaja por ser el primer día de la semana y yo no estoy trabajando ahora, me alegre y sonrei, la joven del aparador me vio feo penso que le coqueteaba, me marchó rapidamente del lugar no vayan a pensar que soy alguna especie de tira rollos o peor aún, un deprabado que esta urjido. Saliendo de las misiones me da un dolor en la pansa seguramente tenia hambre y a esta hora mi madre ya esta en la casa forsosamente cocinando la comida. Me monto a la trocka, batallo para meter el cambio para salir de reversa, batallo para meter la primera y la segunda, me estreso bastante, gasté 2000 pesos para que le pusieran el chingado cloch nuevo, me paro para pagar los 8 pesos de estacionamiento, batallo mucho mas para meter otra ves la primera, el señor de la garita me dice -pasele-, no puedo meter la primera, me estreso otra ves, me esfuerso por que entre la primera, el cabron del carro de atras pita, no puedo meter la primera, me dice otra ves el mismo señor -pasele-, no puedo meter el cambio le explicó, pita otra ves el mismo cabron de atras, casi me sale fuego por la nariz, en un acto que hago con mucha velocidad y desesperado, apago la trocka meto el cloch y el cambio en chinga la prendo y resulta mi maniobra, salgo disparado del estacionaminto pensando en nunca regresar.
Llego hasta el semaforo que esta en rojo en el boulevard Teofilo Borunda, no saco el cambio dejo el pie en el cloch para evitar que me suceda lo mismo, se pone el semaforo en verde abanzo muy despacio, a menos de un kilometro la trocka no responde a ningun cambio, el cloch se conjela, esta durisimo, el motor de la trocka empieza a temblar y se me mata la trocka, chingada madre. -Pinche manolo no hizo bien el trabajo- es lo que pienso inmediatamanete. Alcanzo a llegar a un paradero, le abro el cofre intentando desentrañar el problema que proboco que el motor se matara, es inutil no le encuntro nada anormal parace que todo estubiera bien, me asomo por la parte de abajo aparentemente el aceite de la transmision esta derramado, me aguito bastante y tomo la bolsa de hule con el libro de José Saramago y la otra con el perfume Ralph Lauren que le compre a mi madre. Saco el celular de la bolsa del pantalón pero me acuerdo que tengo mas de un 1 año que no le pongo saldo, y decido caminar hasta la casa, pienso en cuanto tiempo hare en llegar, 20 minutos quizá.
Son las 2:30 de la tarde esta soleado el día pero friolento en la sombra, camino resignado, pensando en que le pasaria a la trocka, en el dinero que gaste en ella para nada, trató de animarme cuando veo a un perro café caminando junto a mi, probablente pensamos los dos que vamos para el mismo rumbo y que debearimas compartir el camino, pero no, el perro se queda en la esquina y se crusa hacia la siguiente cuadra, me quedo solo y vuelvo a mis cavilaciones. Que bueno que no es de noche me digo a mi mismo si no ya me hubieran tumbado hasta los calsones. Llegando casi a la tapioca iba frente a la cerveceria Cuahutemoc Moctezuma cuando de pronto veo a un tipo que se posa frente a mi con una camisa amarrada en la cara evitando ser identificado, pensé oviamente se trata de una broma, cuando de pronto saca un cuchillo, un tipo machete y me dice el muy cabron - Tumbate con todo lo que traigas guey-. Me quede perplejo, y sentia que la sangre se me quemaba por dentro, tenia impotencia, mucha impotencia. Como el cabron no me decia vamos a darnos de madrazos y si te chingo me vas a dar todo lo que traes, pero no, se trataba de un delincuente y a parte cobarde. Me repite nuevamente; -Orale cabron dame todo lo que traes, dejate caer con todo-, fue cuando logre notar su acento asureñado, quizá se trataba de un chilango o un malandrin de por allá del sur, estaba impotente y desarmado, di unos pasos hacia atras intentando hecharme a correr cuando de pronto me topo con un segundo malandrin, viro la cabeza para verlo, veo que no trae tapada la cara, moreno, ojos grandes como de sapo, chaparro y feo, me suelta un madrazo en la cara, por la quijada derribandome al suelo, cuando voy cayendo el primer malandrin aprobecha para jalarme las bolsas, me quito las dos cuando al mismo tiempo me pone una patada bastante fuerte en la espalda la cual me hace que me revuelque en el piso quedando boca abajo, el segundo aprovecha mi postura para sacarme la cartera con los 1500 que me quedaban, trato de voltearme rapidamente para evitar que me la quite pero ellos son mas rapidos que yo, evidentemente su labor lo requiere, mientras me propinan unos cuantos golpes más que me dejan derribado en el piso, mareado, lleno de ira, lleno de miedo, eschucho otra vez la voz de uno de los malandrines que no supe cual de los dos fue pero de nuevo eschuche su pinchi acentito sureño; -vamonos guey este ya se chingo-. Senti más coraje, me senti inpotente al eschuchar su voz chillona y extranjera. Ningun auto se paro a ayudarme. Me levante con el cuerpo adolorido, lleno de tierra, intente sacudirme pero mejor abandone esa idea, todo me dolia. Aborde el resto del camino hasta llegar a mi casa, llegue a mi cuarto prendi un incienso, me sente en el sillon un rato, pense en los 1000 pesos que le iba a dar a mi hermana, en la novela de José Saramago, en el perfume, en mi trocka, en el pendejo del manolo, en los dos malandrines foraneos. Nada mas a eso vienen. Estaba fervorosamente triste y enojado, me sentia arrebatado, pensé en la mierda que se a vuelto Juárez. Prendi la computadora escribi este relato, mi madre aun no llegaba no comi nada, termine de escribir y me fui a dormir el resto del dia.
Eran ya las 12 del medio dia de un lunes medio frio y de un noviembre fatal, andaba yo muy cansado pues todo el dia del domingo anterior la habia pasado trabajando, por la mañana en el restaurant de tamales y menudo La choza y por la noche vendiendo los hot dogs que preparamos afuera de mi casa Elena y yo. Los lunes son totalmente libres y bueno casi todo el resto de la semana con excepción de los fines de semana. Me levante un tanto turbado y se debia a las 8 budwaiser que me habia tomado en la noche mientras vendia los hot dogs para amenisar un domingo serio y fresco. Me levante directo al baño a enjuagarme la boca que seguramente era bastante mal el olor, habia fumado 3 camel y me comi un pan de dulce olvidando lavarme los dientes antes de dormir ya estaba un poco anestesiado con las 8 budwaiser asi es que no me importo tanto la higiene esa noche y solo queria ir a dormir, estaba muerto, cansadisimo, a veces pienso que para mi los domingos son una maldición y ultimamente los paso todo el dia metido en el trabajo, pero bueno, mi madre dice que de todos modos no hago nada en toda la semana, que, que tanto es tantito, que como es posible que me canse si soy muy joven( aunque yo me siento un viejo a ratos) mintras me dice eso reflexiono que yo también soy humano y la razón de ser joven me da el derecho como a todos de cansarme, para trabajar todo el día especialmente el domingo que se me antoja para estar tirado en la cama viendo la pelicula de torrente o haciendo el amor todo el lindo domingo, asi se me antoja, pero nada, tengo una maldición y tengo que trabajar todo el domingo mientras todos los demas hacen lo que a mi me apetece, y esto es como una condena de la cual no puedo desertar ya que fue impuesta rigurosamente por haber nacido quizá muy feo y torpe o quizá por ser tan hermoso e inteligente no se, no se. Estaba ya despierto al medio dia, ya estando limpia o aparantemente limpia mi boca fui a la cocina deseoso de almorzar algo, el hambre me mataba, casi estaba apunto de desfallecer por la cruda que traia y no se debia tanto por el alcohol si no de trabajo, de lidiar con tanta gente.
Me plantó frente a la estufa mabe de mi madre pero recordaba que ella no le gusta cocinar y que yo casi siempre debia preparar mi almuerzo, mis dos hermanas se habian casado este año, mi padre en su ruta de cobranza, pegue dos gritos con el nombre de mi madre para ver si aparecia y se apiadaba de mi y me hacia unos huevos a la mexicana, pero nada, no respondio y quizá era por que estaba en la iglesia rezando o llevandole comunion a algun enfermo, lo que a ella le gusta hacer.
Me quede pensando que hacer, el cansansio y la cruda, el fastidio no me permitian prepararme el almuerzo, ni pensar mucho. Nada mas habia café en la cafetera blanca que esta ensegida del microndas, me prepare uno recordando que la cafeina me quita el hambre y me quitaria un poco la turbulencia que traigo vagando por todo mi cuerpo roto. Me quede parado un rato dandole sorbitos a mi café negro con azucar morena que aun estaba bastante caliente, recorde como rayo, que tenia que ir a las misiones a sacar el poco dinero que tenia en el bancomer, 2000 pesos probablemnete, la cena de matrimonio de mi hermana jesica seria el sabado en la noche y me comprometi a regalerle 1000 pesos para lo que hiciera falta, deje en la mesa la taza con medio café y me meti a bañar con agua caliente, siempre he pensado que un baño con agua caliente te saca de apuros, es decir te vuelve a la vida cuando necesitas volver a ella. Me puese unos jeans, una chamarra adidas, tenis, cerre las puertas con llave y puse a calentar el motor de la trocka blanca(cleta) me puso alegre estar arriba de ella, pues el manolo, el mecanico le habia cambiado el cloch y le tomo 3 días para hacerlo, pues estaba alegre por que tenia otra ves carro. entonces ya estando caliente el motor maneje hasta las istalaciones de las misiones al banco, es el bancomer que me queda mas cerca y luego de paso podria comprar un libro para leer el resto de la semana que seguramente no tendria mucho que hacer. Llego a las misiones, estaciono la trocka, me dirijo directamente al banco un tanto asustado suplicando que no vaya a haber un asalto o algo parecido mientras yo saque mi dinero que tanto me a costado reuinir, voy al cajero con la esperanza de sustraer los 2000 pesos, resulta que nada mas existen 1800, ni hablar, los saco un poco resignado y pensando que pasaria con los 200 pesos faltantes, seguramente los saque para ir al cine con elena, o quiza compre cerveza o quien sabe que chingados pasaria, lo ignoro y me conformo con lo que tengo. Reflexiono mientras guardo el dinero en la cartera rapidamente antes de salir del cajero, cuando voy a salir me topo con dos tipos un poco robustos, con corte al modo soldado, de piel morena, yo asustado, paranoico los confundo con sicarios o con ganas de asaltarme. Negandome un poco a salir, me dice uno desde afuera -¿ Ya termino joven?- con acento sureño pero con simpatia lo cual me hizo confiar en que eran solo usuarios del banco y que querian hacer lo mismo que yo estaba haciendo, sacar dinero. Me dirijo al samborns tratando de ver si compro una revista o un libro, encuentro la novela de José Saramago, ceguera, la pelicula que habiamos visto Elena y yo en el cine la semana pasada y que esta basada en esa novela de José Saramago, pense en los 200 pesos que faltaban en el banco.
Me parecio pertinente leer la novela del escritor portugues, la pelicula me habia parecido interesante por el tema que toca y evidentemente la novela era mucho mejor, asi es que decidi comprarla, saliendo de la libreria y llegando a la area de perfumeria vi un perfume que me gusto para regalarcelo a mi madre, yo casi nunca le regalo muchas cosas a mi madre, el perfume estaba varato 150 pesos, lo compre. Mientras lo empacaba la señorita pensé con un poco de burla hoy es lunes y todo mundo forsosamente trabaja por ser el primer día de la semana y yo no estoy trabajando ahora, me alegre y sonrei, la joven del aparador me vio feo penso que le coqueteaba, me marchó rapidamente del lugar no vayan a pensar que soy alguna especie de tira rollos o peor aún, un deprabado que esta urjido. Saliendo de las misiones me da un dolor en la pansa seguramente tenia hambre y a esta hora mi madre ya esta en la casa forsosamente cocinando la comida. Me monto a la trocka, batallo para meter el cambio para salir de reversa, batallo para meter la primera y la segunda, me estreso bastante, gasté 2000 pesos para que le pusieran el chingado cloch nuevo, me paro para pagar los 8 pesos de estacionamiento, batallo mucho mas para meter otra ves la primera, el señor de la garita me dice -pasele-, no puedo meter la primera, me estreso otra ves, me esfuerso por que entre la primera, el cabron del carro de atras pita, no puedo meter la primera, me dice otra ves el mismo señor -pasele-, no puedo meter el cambio le explicó, pita otra ves el mismo cabron de atras, casi me sale fuego por la nariz, en un acto que hago con mucha velocidad y desesperado, apago la trocka meto el cloch y el cambio en chinga la prendo y resulta mi maniobra, salgo disparado del estacionaminto pensando en nunca regresar.
Llego hasta el semaforo que esta en rojo en el boulevard Teofilo Borunda, no saco el cambio dejo el pie en el cloch para evitar que me suceda lo mismo, se pone el semaforo en verde abanzo muy despacio, a menos de un kilometro la trocka no responde a ningun cambio, el cloch se conjela, esta durisimo, el motor de la trocka empieza a temblar y se me mata la trocka, chingada madre. -Pinche manolo no hizo bien el trabajo- es lo que pienso inmediatamanete. Alcanzo a llegar a un paradero, le abro el cofre intentando desentrañar el problema que proboco que el motor se matara, es inutil no le encuntro nada anormal parace que todo estubiera bien, me asomo por la parte de abajo aparentemente el aceite de la transmision esta derramado, me aguito bastante y tomo la bolsa de hule con el libro de José Saramago y la otra con el perfume Ralph Lauren que le compre a mi madre. Saco el celular de la bolsa del pantalón pero me acuerdo que tengo mas de un 1 año que no le pongo saldo, y decido caminar hasta la casa, pienso en cuanto tiempo hare en llegar, 20 minutos quizá.
Son las 2:30 de la tarde esta soleado el día pero friolento en la sombra, camino resignado, pensando en que le pasaria a la trocka, en el dinero que gaste en ella para nada, trató de animarme cuando veo a un perro café caminando junto a mi, probablente pensamos los dos que vamos para el mismo rumbo y que debearimas compartir el camino, pero no, el perro se queda en la esquina y se crusa hacia la siguiente cuadra, me quedo solo y vuelvo a mis cavilaciones. Que bueno que no es de noche me digo a mi mismo si no ya me hubieran tumbado hasta los calsones. Llegando casi a la tapioca iba frente a la cerveceria Cuahutemoc Moctezuma cuando de pronto veo a un tipo que se posa frente a mi con una camisa amarrada en la cara evitando ser identificado, pensé oviamente se trata de una broma, cuando de pronto saca un cuchillo, un tipo machete y me dice el muy cabron - Tumbate con todo lo que traigas guey-. Me quede perplejo, y sentia que la sangre se me quemaba por dentro, tenia impotencia, mucha impotencia. Como el cabron no me decia vamos a darnos de madrazos y si te chingo me vas a dar todo lo que traes, pero no, se trataba de un delincuente y a parte cobarde. Me repite nuevamente; -Orale cabron dame todo lo que traes, dejate caer con todo-, fue cuando logre notar su acento asureñado, quizá se trataba de un chilango o un malandrin de por allá del sur, estaba impotente y desarmado, di unos pasos hacia atras intentando hecharme a correr cuando de pronto me topo con un segundo malandrin, viro la cabeza para verlo, veo que no trae tapada la cara, moreno, ojos grandes como de sapo, chaparro y feo, me suelta un madrazo en la cara, por la quijada derribandome al suelo, cuando voy cayendo el primer malandrin aprobecha para jalarme las bolsas, me quito las dos cuando al mismo tiempo me pone una patada bastante fuerte en la espalda la cual me hace que me revuelque en el piso quedando boca abajo, el segundo aprovecha mi postura para sacarme la cartera con los 1500 que me quedaban, trato de voltearme rapidamente para evitar que me la quite pero ellos son mas rapidos que yo, evidentemente su labor lo requiere, mientras me propinan unos cuantos golpes más que me dejan derribado en el piso, mareado, lleno de ira, lleno de miedo, eschucho otra vez la voz de uno de los malandrines que no supe cual de los dos fue pero de nuevo eschuche su pinchi acentito sureño; -vamonos guey este ya se chingo-. Senti más coraje, me senti inpotente al eschuchar su voz chillona y extranjera. Ningun auto se paro a ayudarme. Me levante con el cuerpo adolorido, lleno de tierra, intente sacudirme pero mejor abandone esa idea, todo me dolia. Aborde el resto del camino hasta llegar a mi casa, llegue a mi cuarto prendi un incienso, me sente en el sillon un rato, pense en los 1000 pesos que le iba a dar a mi hermana, en la novela de José Saramago, en el perfume, en mi trocka, en el pendejo del manolo, en los dos malandrines foraneos. Nada mas a eso vienen. Estaba fervorosamente triste y enojado, me sentia arrebatado, pensé en la mierda que se a vuelto Juárez. Prendi la computadora escribi este relato, mi madre aun no llegaba no comi nada, termine de escribir y me fui a dormir el resto del dia.
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