miércoles, 20 de mayo de 2009

Una lluvia en mayo.

Sigo sin saber quien soy
Me veo en el espejo pero no me reconozco
No encuentro quien es ese hombre
Que se sume en el silencio
En una musiquilla muy sublime
¿Seré Él que exige todo?
Y no encuentra nada, ni siquiera su rostro.
Si no encuentro entonces mi propio rostro
Estaría desfigurado.
Estaría muerto en vida.
Y si eso fuera ya no encontraría las palabras
Para hacer un poema.
Trato de soñar con las estrellas
Para no pensar en verme en un espejo
Pues supe que estoy roto
Que el espejo también esta roto.
Pensé lo peor, me hundí
Como un barco en el mar
Dormí durante 3 días seguidos
Al no verme mi madre durante 3 días
Vino y me toco la puerta, me desperté y le abrí.
Me pregunta - ¿Qué te pasa, por que estas tan mal?-
Le contesto - No me puedo ver en el espejo.-
Me contesta – ¿Cuál espejo?
Le respondo otra ves – el que esta en el baño –
Mi madre hace un giro de media vuelta y entra al baño,
Regresa inmediatamente. Me pregunta – ¿pero cual espejo?-
-Si en tu baño no tienes ninguna clase de espejo-.
Se retiro mi madre de mi departamento.
Me quedo acostado en la cama, cierro los ojos
Y pienso, claro, no es un espejo de vidrio en el que no me
Puedo ver. Me levanto de la cama y me meto a bañar
Con agua tibia, termino y me Salgo a jugar fútbol.

2 comentarios:

Palemón y Nabor AKA Jan en Karel dijo...

La lluvia es para empararse en ella y gozarla. Acuérdate que aquí no cae tan seguido. ¡Haz como los argentinos, que piensan que cuando relampaguea Dios les está tomando fotos!

hector Ortega dijo...

Gracias mi querido Omar por dejar su comentario, y tomare en cuenta eso de los argentinos, por cierto de argentinos ya estoy tratando de bajar algunas rolas de los inconsegibles gracias por regalarnos su experiencia.